La verdad sencillamente es que vivi unos 3 años en esta casa, ocupando una de las piezas de la parte superior, la ventana a la izquierda y luego me mudé al subterraneo, que estaba a la misma altura que el jardin.
Era donde la señora Jacqueline Malnoy, simpatica mujer aunque mas porfiada que un burro también. Se le hace un homenaje tardio pero no inutil, digo éso porque se me ocurre que ya se debe haber muerto la abuela. Aunque cuando yo llegué por alla ella todavia no tenia 50 años...
Recuerdo que la primera vez fue en una noche y ya estaba acostado. Alla por diciembre del 1978 y leyendo un poco, para sacarle el jugo al insomnio. Y de repente veo que por la ventana pasaban huevadas locas volando. Asi que me dije que debian ser hojas que se caian con el viento. Después de unos segundos en que segui leyendo tranquilamente, me di cuento que viento no habia para nada y que hojas en los arboles, a causa del frio que las quema, ya no quedaban...
En cierta manera me hizo comprender lo que Aureliano Buendia debio sentir la primera vez que vio el hielo...
Pa' que decir que al dia siguiente todo estaba blanco y no queria mas de tan bonito que se pone el paisaje. Uno camina y hace crujiditos con cada paso y pareciera que los sonidos estan amortiguados. Le da la idea a uno que el Universo entero esta como en suspenso, esperando que pase algo... y no pasa nada desde luego.
Hasta el mismo frio se va de puntillas a otra parte, y si, aunque parezca extraño, la nieve mantiene el aire en una temperatura "agradable", bueno, es un cagadero de frio de todas maneras, pero mucho menos hinchante que cuando llueve o que hace viento...
Voilà, mon premier hiver à Versailles...





